Un KPI (Key Performance Indicator), o indicador clave de rendimiento, es una medida cuantificable que evalúa en qué proporción una organización, un proceso o un equipo alcanza un objetivo determinado. A diferencia de una simple métrica, un KPI siempre está ligado a un objetivo explícito y a un valor meta: no se limita a describir una situación, sino que sirve para decidir y actuar.
Un buen KPI suele ser SMART (específico, medible, alcanzable, relevante y acotado en el tiempo) y va acompañado de una meta, de umbrales de alerta y de una frecuencia de medición. A menudo se contraponen los indicadores adelantados (lead, predictivos de un resultado futuro, como el número de presupuestos enviados) a los indicadores de resultado (lag, que constatan el efecto una vez producido, como la facturación cobrada).
En un contexto de gestión, los KPI abarcan todas las áreas: facturación y margen en finanzas, plazo medio de cobro (DSO), tasa de servicio o rotación de existencias en logística, MTBF y MTTR en mantenimiento, tasa de conversión en el área comercial. Cobran todo su sentido reunidos en un cuadro de mando, donde la Business Intelligence los pone en perspectiva y permite explorarlos.
En un ERP, los KPI tienen la ventaja de calcularse directamente sobre los datos de gestión reales, y no sobre una exportación retocada a mano. En eyeot, los cuadros de mando y el módulo Intelligence exponen indicadores procedentes de los módulos de negocio; los contadores compartidos entre una vista de síntesis y una lista detallada se basan en una definición única, para evitar discrepancias de una pantalla a otra.