Un activo inmovilizado es un bien o un recurso que la empresa adquiere para servir de forma duradera a su actividad —más allá de un ejercicio contable— y no para revenderlo o consumirlo de inmediato. Por ello se registra en el activo del balance (clase 2 del Plan Comptable Général francés), a diferencia de un gasto, que se consume en el año y se lleva a la cuenta de resultados.
Se distinguen tres grandes categorías: el inmovilizado intangible (programas informáticos, patentes, fondo de comercio…), material (equipos, maquinaria, vehículos, mobiliario, construcciones) y financiero (participaciones, préstamos, fianzas y depósitos).
La mayoría de los inmovilizados pierden valor con el tiempo o el uso: esa depreciación se refleja mediante la amortización, que reparte el coste del bien a lo largo de su vida útil prevista (método lineal o decreciente). Por tolerancia administrativa, los bienes de escaso valor (en la práctica, 500 € sin impuestos en Francia) pueden llevarse directamente a gastos en lugar de activarse como inmovilizado.
El seguimiento del inmovilizado se realiza mediante un cuadro de amortización y una actualización periódica de la contabilidad. En las finanzas de eyeot, los inmovilizados se vinculan a las cuentas de la clase 2 y aparecen en el FEC como cualquier otro asiento.